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Semana 173

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– ¿Y cuándo dice que se le convirtieron las manos en pinchos?
– En enero de 2013, señoría. Y no fueron las manos, fueron sólo los dedos.
– Usted disculpe, su caso es que es raro.
– No, si ya. Y fue sólo un rato, luego volvieron a ser normales. Pero últimamente ya es casi de continuo y la mano entera, señoría.
– El informe del médico forense dice que le pasa con ataques de ira.
– Eso parece.
– ¿Mientras acariciaba al perro del señor Cortabitarte le sobrevino la ira?
– Pues sí. No contra el perro, no contra don Ramón Cortabitarte, contra nada en concreto, no sé, algo sin cerrar de pequeño, supongo, algo que duerme en mi subconsciente, nadie ha sabido decirme.
– ¿Dice que no podía abrir la mano?
– No podía, señoría. Se cerraba y se cerraba y mató a Pirata. Y muerto el perro no se acabó la rabia.
– Entiendo.

(Querido lector, ¿condenamos o absolvemos?)

Lugar: Benalmádena – España

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